sábado, 27 de diciembre de 2008

La Ciudad Vieja



La Columna de Segiusmundo, del siglo XVII, nos recibe en la gran plaza del Castillo Real, donde comienza la Ciudad Vieja. Este palacio fue construido sobre el anterior de los príncipes de Mazovia (región de la que Varsovia también es capital) cuando el rey decidió trasladar la capitalidad desde Cracovia, a finales del siglo XVI. La visita se puede realizar sin guía, y aunque algunas salas son muy similares a las típicas de los palacios reales europeos, es un recorrido amigable. La sala de Canaletto, con numerosas panorámicas de la ciudad realizadas por este pintor (no sólo las hacía de Venecia, era un verdadero especialista, y muy apreciado por ello..) es de las más interesantes. Puesto que el puesto era electivo, y como se compartían dependencias con el Senado, no se trata de un edifico ostentoso, sino bastante funcional dentro de la representación que implicaba.









Interesante el ropero, un verdadero lugar común en casi cualquier lugar interior en la ciudad.

Colindante con el Castillo Real se encuentra la Catedral de San Juan. Su fachada inspirada en la arquitectura gótica de Mazovia es muy original. Numerosas capillas albergan panteones de hombres ilustres. Su interior es una colección de sucesivos añadidos auspiciados por los monarcas.





Pared con pared, la iglesia de los Jesuítas, iluminada en su interior por la linterna de su cúpula elíptica.



A pocos metros, la plaza de la Ciudad Vieja. En esta Plaza Mayor han sustituido "el Oso y el Madroño" por la Sirena, el emblema de la ciudad. Por lo visto, esta sirena salvó a un rey poco precavido, perdido en el bosque durante una cacería. También hemos leído una historia acerca de la sirena Zawa y el pastor Vars, que dio nombre al lugar. En fin, no sabemos cual será la verdadera. Tal vez ninguna de las dos, aunque dado el denominador común sí podemos afirmar sin miedo a equivocarnos la existencia cierta de una sirena en estas latitudes tierra adentro. Una sirena fluvial. Sin duda, el caudaloso Visla (Vístual), a escasos metros, puede acoger a cualquier tipo de ser acuático...





Siguiendo siempre hacia el norte, la Barbacana y los restos de la muralla marcan el final de la Ciudad Vieja y el comienzo de la Nueva.

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