La enorme mole del PKiN es visible desde toda la ciudad. Sus doscientos treinta y pico metros se elevan en medio de una de las mayores plazas de Europa. Se trata de un regalo de Stalin, y se construyó por miles de obreros traídos desde la URSS durante tres años.
El arquitecto fue autor de algún edificio similar en Moscú, y cuentan que antes de la guerra Stalin envió "espías" a Estados Unidos para estudiar los métodos constructivos de los grandes rascacielos.
Dentro hay de todo. En sus casi cuatro mil salas se aloja un museo de la Ciencia, auditorios, salas de teatro, salas de exposiciones... Aunque quizá lo más concurrido es el mirador de la planta XXX, con unas magníficas vistas de la ciudad.
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