
Hoy madrugamos un poco para tomar el tren de las 9:00 hacía Torun. Ayer compramos los billetes, de dos intentos. Los de ida, en una de las muchas ventanillas del laberinto de pasadizos de la estación central. Aunque pedimos billetes de ida y vuelta para Torun, a las 11:00, los que nos dieron no decían ni la hora, ni si eran de ida y vuelta, ni ninguna referencia a vagón, asiento... En otra ventanilla dimos con alguien con un poco más de inglés (aunque el mismo aire campechano y extrovertido), y nos confirmó (y vendió) los necesarios billetes de vuelta, indcándonos que podíamos tomar el tren que quisiéramos a lo largo del día y que no había reserva de asientos.

Así que decidimos adelantar la hora de salida para aprovechar un poco más la luz. Torun está a unos 200 Km de Varsovia, y son dos horas y media largas de tren, de los de antes. Por desgracia, a mitad de camino alguien decidió acabar sus días arrojándose al paso de nuestro tren, con lo que llegamos a las dos a Torun...

Pero desgracias y peripecias aparte, la visita mereció la pena. El casco histórico de Torun es fantástico, y completamente peatonal. Además, hoy lunes se ha revitalizado el pais tras el parón de la Navidad, y las calles estaban llenas de gente, los comercios abiertos y hasta algún turista (hasta la fecha no hemos encontrado ninguno español...).

Torun es conocida por el nacimiento en ella de Nicolás Copérnico. Muchas cosas se llaman así por aquí. Una plaza, una calle, la casa de Copérnico, la Universidad y una famosa pastelería. Porque en Polonia Torun también es famosa por el "pan de gengibre", unas galletas blandas rellenas de mermelada y recubiertas de azúcar o chocolate (pierniki). Realmente buenas.

A destacar (ampliaremos en casa, cuando saquemos un hueco), la Plaza de la Ciudad Vieja. En ella, el magnífico ayuntamiento del siglo XIV, el palacio Meissner, la casa de la Estrella, la iglesia del Espíritu Santo, la cercana de Santa María y el resto de casas antiguas.




Torun fue fundada por los caballeros de la Orden Teutónica. Este grupo que suena tan tremendo tuvo como origen la conquista para la evangelización de las tierras del Este. Son uno de los primeros elementos recurrentes en la influencia o el intento de control de los germanos en tierras polacas. La Prusia de siglos posteriores tendrá su espacio de expansión en estas tierras. Del castillo de los teutones quedan pocos restos, entre ellos la torre de la letrina.

La ciudad pasó a enrolarlse en la próspera e influente Liga Hanseática, que monopolizaba el comercio en el Báltico y el Mar del Norte. De esa época son buen ejemplo las casas de Copérnico (padre), rico comerciante, el granero, la casa inclinada y la muralla.



La Ciudad Nueva se configuró como zona de expansión, y acoje notables iglesias, como la de Santiago y la de Santa Catalina. La Catedral, a medio camino de las dos ciudades, es un magnífico edificio con torres unidas de proporciones ciclópeas.



La ciudad se encuentra a orillas del Vístula, verdadera espina dorsal del centro y el norte de Polonia, que además de bañar Varsovia, desemboca en la gran ciudad del norte, cabeza de la Liga Hanseática en la zona, con el nombre de Danzig, la actual Gdansk. Pero ese será otro viaje...
